domingo, 30 de agosto de 2009

LAS HORMIGUITAS

El Cadena no es un tipo que resalte, no digo físicamente, porque tiene una estructura similar a su mellizo, el Mamasa. Es de perfil bajo, más introvertido que el mutante de su hermano. Es un tipo de acción (acción retardada a veces), pero útil para convencimientos varios. Nunca es el centro de atención, a no ser cuando está desparramando humanidades en alguna trifulca, pero ese es su medio natural.
Es por eso que, el estar reunidos a su alrededor en la oficina de la Honorable Comisión Directiva del Clú, no sólo era totalmente anormal sino extraño. Nos estaba mostrando, con cierto orgullo, la palma de su mano derecha. En ella aparecían, en un orden irregular, cinco mosquitos aplastados al unísono por el energúmeno: un verdadero récord. Estos bichitos apátridas (que no respetan sexo ni religión) habían encontrado en el Cadena un oponente de temer y nosotros un líder en la desigual batalla contra estos malignos dípteros (si, anduve leyendo el gugle).
Para registrar la hazaña, lo mandé al Eze para que trajera la cam digital así retratábamos para la posteridad el acontecimiento. Mientras lo esperábamos, seguimos apreciando y comentando entre nosotros, dejando caer de vez en cuando un halago para el héroe.
Tan abstraídos nos tenía el suceso, que no nos percatamos de la llegada de la Turca, quien, con su característica voz, nos lanzó:
- ¿Se puede saber que carajos es esto? –preguntó, mostrando un volante.
Fue tal la sorpresa que el Rengo Díaz trastabilló y se cagó un porrazo. El Nono se agarró el pecho, en un acto reflejo (no sufre del corazón, pero siempre hace lo mismo para dar lástima y que no lo agredan). Lo peor fue que el Cadena, ante la vista horrorizada de todos nosotros, instantáneamente se limpió la mano con los restos de su faena en su pantalón, supongo que para evitar que la Mabel viera cuán asqueroso podía ser. Así fue como se perdió la prueba de su gloriosa y efímera proeza.
Todos dirigimos la vista del pantalón del ex héroe hacia la Turca, con un cierto gesto de reproche. Me le acerqué, tomé el papel y le dije:
- Esto es un papel, tamaño 11 por 17 centímetros, impreso a un color.
- Ya sé, pajero. Pregunto qué significa –dijo, ya francamente disgustada.
El volante en cuestión era el siguiente:


CASTIN PARA ELEGIR A “LAS HORMIGUITAS”

Si querés integrar el grupo de las porristas del Clú, vení e inscribite para la selección.
Como no hay lugar en el Clú, las postulantes se deberán llegar hasta el Bar “El Tibet”, donde, a eso de las 23 del martes próximo, se procederá a la elección de “LAS HORMIGUITAS”.
Las elegidas tendrán acceso gratis a los partidos que juegue la entidad y a los vestuarios. Aseguramos pasajes y viáticos. Todo en un ambiente sano y fraternal.
Llevar ropa liviana para el castin. Habrá música y bebida.
ANOTATE!!!


- Ahí lo dice, es un castin –respondí lo más calmo posible.
- Primero, se dice y se escribe “castingggg”. Y segundo, olvidate de esto –me largó como si nada.
- ¡Pará un cachito, Toledo! Esto es beneficioso para el Clú –intenté argumentar.
- ¡Beneficioso, las pelotas! Esto es para babosearse todos ustedes mirando pendejas casi en bolas, ¿o no?
Hice un paso para atrás, como ofendido por lo dicho, miré asombrado a los demás, quienes hacían muecas de desaprobación y ademanes de protesta.
- No te permito, somos personas decentes y padres de familia –dije tratando de calmar los ánimos.
- No, son unos jeropas reprimidos que buscan cualquier excusa para calentarse –dijo sin querer parlamentar.
- Uuuhh, como te está apurando, Ade –ironizó el Cacho.
- Vos mejor te callás, salame. A ver si a tu mujer le gustaría que fueras –le reprochó la Turca.
- Mi mujer hace lo que yo digo, ¿Qué te paaaasa? –dijo envalentado el aludido.
Fue ahí cuando vimos recortada en el marco de la puerta de entrada de la ofi, la silueta de la Leonor, esposa del Cacho. La tipa había sido en su tiempo un minón infernal, aunque ahora estaba más para “Cuestión de peso”, por lo que era de temer y, enojada, peor.
- ¿Así que hago lo que decís? ¿Y ahora qué querés que haga? –preguntó amenazadoramente.
El Cacho tragó la poca saliva que le quedaba en su garganta reseca y, con voz apenas audible, dijo:
- Lo que vos quieras, Leo.
Tratamos de reprimir las risas, ya que el momento era de suma tensión. Ya habría tiempo para gastarlo al boludo. Tomé la posta, ya que mi autoridad estaba siendo cuestionada, y exclamé:
- La decisión fue tomada y como presidente del Clú la voy a llevar adelante. Les guste o no.
La Mabel me miró desafiante y se corrió para hacerle un comentario al oído a la Leonor. Ésta pareció conforme, por lo que la Turca determinó:
- Ok, hagan el casting. Pero nosotras vamos a estar presentes, como jurado.
Ahí si dimos rienda suelta a las carcajadas, lo que alivió el clima imperante.
- Ja, haceme el favor. Esto no es para ustedes –le dije, dueño de la situación.
- Si no estamos ahí, el casting no se hace, ¿entendiste o te hago un dibujo? –preguntó mirándome con los ojos entrecerrados.
- Seguí participando, gila –le respondí.

La verdad que la elección no podía haber salido mejor. Las chicas que van a ser de ahora en más “LAS HORMIGUITAS” son bastantes potables. Fue buena la decisión de que participaran nuestras mujeres como jurado. Si, al final tuvimos que resignar posiciones.
La Mabel, junto a la Leonor, se hablaron a todas las cónyuges, novias, concubinas o lo que fuere y nos hicieron un piquete exigiendo asistir al casting o nos quedábamos sin atenciones íntimas por un mes. En reunión de urgencia, la Comisión decidió ser flexible y dar lugar a la participación femenina, como establece la Constitución. De esa forma, salvamos nuestro orgullo al hacer referencia a la Carta Magna y las damas tuvieron que acceder a esmerarse en sus mimos.
Incluso, la vista de las postulantes en ropas mínimas, redundó en mejorar la perfomance de los involucrados, ya que ninguno quiso quedarse después de hora, tanto era el apuro por llevar adelante sus obligaciones maritales.

Esa noche, el barrio fue todo gemidos.

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domingo, 23 de agosto de 2009

LE HICIMOS LA FIESTITA A LA TURCA

Cumplió años la Mabel e hicimos una reunión en el Clú. Pusimos unos tablones, papel de afiche blanco, sillas, bancos, cajones de cerveza vacíos y servilletas de papel. No escatimamos en gastos. El Nono hizo el asado y la Jesi, la hija de Mabel, se la jugó con una torta hecha por ella solita que se manducaron todos sin decir nada, mientras la pendeja los fusilaba con la mirada (salió a la madre en el carácter). El Eze sacó fotos con una camarita digital de dudosa procedencia y hubo chupe de sobra, como para que nadie se queje. Me salió unos buenos mangos la joda, pero una buena parte la mandé a gastos del Clú, como debe ser.
A la hora de los regalos, me aparecí con una mesa de trabajo de carpintero. La Mabel se quedó boquiabierta, no sabiendo si putearme delante de todos o pensando que yo era el rey de los paspados. Se dio cuenta que era joda cuando me cagué de risa señalándola y mostrándole un paquetito con un perfume Kenzo trucho. Me cazó de la nuca y me estampó un besazo, no sin antes morderme apenas, pero dolorosamente, el labio inferior.
Pero la gran sorpresa la dio el Mamasa. Imagínense, dos metros de alto por lo mismo de ancho, barbudo, pelo atado atrás con una colita, una bestia. Se acerca a la Turca y le manda:
- Mabel, esto es para usted –poniéndose colorado y dándole un objeto envuelto.
Mientras le agradece, la Mabel abre el regalo y lo muestra. Era una cosa sin forma, seguro tallada en madera con la navaja. Parecía un animalito, o un excremento de ese animalito, no sabría decir.
- Gracias, Toribio, sos un divino –le dice y le zampa un beso en la mejilla, haciendo que el subhumano pasé al escarlata de la vergüenza.
Fue ahí cuando, desde el fondo de la mesa, se escucha:
- Ja, Toribio se llama el oso, no sabía.
Era el flaco Ossola, un pelotudo congénito.
El Mamasa, que se había sentado, levantó la cabeza, olfateando su presa y posó su mirada de asesino serial en el desdichado. Todos se hicieron a un lado de la víctima, dejándolo más en evidencia. El ogro levantó su manopla y le hizo un gesto con los formones que tiene de dedos, indicándole que más tarde lo atendería. El flaco pareció atragantarse y no pudo probar bocado en el resto de la noche, del cagazo.
La fiesta siguió, y nos desentendimos del asunto. Nos matamos de risa con pavadas y la Mabel se emocionó un par de veces (es remaricona cuando toma un poquito). Llegó el brindis con la torta y cantamos el feliz cumple. Ahí empezó el desbande, algunos a apoliyar, otros se iban de joda y un par salían de “caño”. Mientras ayudaba a juntar las cosas, veo que la Mabel se acerca al Mamasa y lo charla. El velociraptor la mira y asiente, como resignado. Cuando vamos yendo para la casa, le digo a la cumpleañera:
- Te vi hablando con Mamasa. Seguro que le pediste que no ajusticiara a flaco, ¿no?
- No, nada que ver –me dice, agarrándose más de mi brazo.
- Dale, boluda, ¿te creés que nací ayer? Te ponés al pedo en defensora de pobres, dejalos que se arreglen ellos.
- De hecho no naciste ayer, jovato. Pero eso si, seguís siendo el mismo pelotudo.
- ¿A qué viene la agresión? –pregunto inocente.
- Le pedí al Mamasa que, si lo iba a fajar al flaco, no sea en la puerta del club, que después hay que limpiar y la sangre tarda en salir, que se fuera al baldío, que ahí no jode –me dice y dándole un escalofrío, agrega:- Che, se puso fresco, apuremos el paso.
Ahora el del escalofrío fui yo, y no por el clima.

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sábado, 15 de agosto de 2009

ASÓCIENSENNN

Por fin cambió el tiempo, ya no se bancaba más la lluvia.
Pudimos terminar de imprimir los volantes para asociar al Clú y tenía miedo de que la Mabel los usara para secar el piso. Los puse a los mellizos Benítez a custodiar los pelpas, con expresa autorización de usar la fuerza en caso de que mi jermu se obstinara en requerirlos. Igual si la Mabel los encaraba, estas bestias aflojaban; no sé por qué, son capaces de pelearle a un tiranosaurio en celo dentro de un ascensor con una cucharita de té, pero a la Turca le tienen un cagazo padre. Bueno, ¿quién no?
Bien, pese a las protestas del Eze, el panfleto salió más o menos como yo quería. Este es:

ABIERTA LA INSCRIPCIÓN AL CLÚ
VECINOS Y AMIGOTES:
El Clú social y deportivo “Paciencia y Saliva” reabre sus puertas (bah, nunca estuvieron cerradas, ¡Si se chorearon la cerradura!), con un sinfín de actividades deportivas, sociales, culturales, alpedistas y demás.
El fulbo tendrá, obviamente, su lugar principal. El equipo está para atrás, pero con la llegada de nuevos integrantes creemos que, frente al inicio de la Liga Comercial, vamos a dar que hablar o por lo menos trataremos de perder no tan seguido.
En las instalaciones (que estamos refaccionando) tendremos de todo: un bufé donde nunca falte la birra ni los manises; pool y billar (es la misma mesa, pero le tapamos los agujeros); pinpón (en breve, ya que las paletas se la morfaron las ratas); mesas para tute, truco y generala, donde los jovatos podrán pasar el tiempo y no tengan que ir a joder en sus casas (lo social siempre presente); máquinas de video de última generación para los pibitos (tetris y el pacman) y por supuesto la vereda del Clú para que la pendejada se reúna ahí antes de ir a los boliches.
Próximamente, pondremos cable para ver el fulbo. Estamos en tratativas con la vecina, la Lili (si, la tetona) para que, si le garpamos una parte, nos pase el cable por su terraza. Las negociaciones están estancadas por la firme oposición de la mina a bajarnos el porcentaje, pero confiamos en que cederá a nuestros aprietes (todo sea por ahorrarle guita al Clú).
Bueno, demás está decir que los esperamos por la sede para renovar su carnet o asociarse de una, que la cuota es accesible. No haga que vayamos a su casa a “convencerlo”, ¿si?
LOS ESPERAMOS!!!!

Nota: hay un pequeñísimo error (no gramatical) que no quise sacar. Para el lector perspicaz que lo detecte, habrá un premio consuelo: un consolador marca Monster con poco uso.


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lunes, 10 de agosto de 2009

CONTANDO BAJO LA LLUVIA

¿Cuándo mierda dejará de llover? Ya ni recuerdo cuando empezó este diluvio. Hay goteras hasta en el suelo, una humedad que convive con uno, que la llevás donde vayas. La gente está húmeda, con todo lo que esa expresión representa.
Cuando salgo a hacer un flete, tengo que ir despacio, porque encima que no andan bien los frenos, las ruedas están tan lisas que el otro día, para no atropellar un gatito, tuve que frenar cinco cuadras antes. Igual se la puse al minino. Estaba predestinado, pero tuvo su oportunidad y no la aprovechó.
En el ciber, la Mabel llenó de hojas de diario el piso, pero es tanta la humedad que no hay periódico que alcance y ya me está relojeando los clasificados de hoy que estoy leyendo. Ya desapareció la sección espectáculos, deportes y moda.
Encima en el Clú hay que hacer mil cosas, limpiar, poner en orden, ver que hace falta, arreglar, tomarse un porrón, distribuir tareas, tomarse otro, hacer publicidad... ¡Ah! si, eso. El Eze (mi sobrino) está haciendo un volante para asociar gente, con un texto que le dí. A la Mabel mucho no le gustó, pero bueno, el Eze me tiene más cariño a mi, (je).
Mientras la Turca nos ceba mate (húmedo), leo el diario y le hago aportes estéticos al Eze, los cuales no son bien recibidos.
De repente, se escucha un grito en el fondo del ciber, específicamente en la máquina 9:
- Noooooo, ¿Qué es estooo?
Nos vamos con la Mabel a ver que pasó y ahí está el pibe con la cara desencajada y señalando al monitor. Fijamos la vista ahí y en la pantalla aparece una foto de una playa tropical, con palmeras, el mar cristalino y... un sol.
- ¿Qué es que, querido? –le pregunta, maternal, la Mabel.
- Eso blanco, que brilla, me hace mal mirarlo –dice casi llorando el preadolescente.
- ¿El sol? Eso es el sol –le dice, extrañada.
- Saquenlón, saquenlón –grita angustiado el pibe.
La Mabel me mira como buscando una respuesta. Creo tenerla.
- Sabés qué pasa, hace tanto que llueve que estos pibes se la pasan acá en el ciber y después se van y sigue lloviendo. En estos momentos el sol les parece tan extraño como a mi un billete de cien mangos. Hace tanto que no veo uno, que cuando me garpen con un billete de ésos quizás me suba la mínima.
- Debe ser. Bueno, querido –le habla al pibe-, calmate, respirá hondo, ya va a pasar, no tengás miedo. Ya va a dejar de llover.
- No me mientan, no me mientannnn –dice el chico, ya en pleno llanto y encara para la puerta.
- ¡Esperá! –le grito- ¿Adónde vas en ese estado?
- ¡Dejenmén! ¡Quiero salir de acá! –dice con la mirada extraviada y sale corriendo a la calle.
Cuando llego a la puerta el pibe ya doblaba corriendo la esquina. Me quedo pensativo un momento, miro al cielo todavía encapotado y suspiro diciendo:
- Pobre pibe.
- Pobre las pelotas –se escucha decir a la Mabel.
- ¿Por qué decís eso, insensible?
- Porque el turro se fue sin garparme las tres horas que estuvo conectado –me responde mientras toma los clasificados, que todavía no terminé de leer, para ponerlos en el piso.
Me quedo pensativo un momento, miro al cielo todavía encapotado y suspiro diciendo:
- Que hijo de puta.


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miércoles, 5 de agosto de 2009

LA MABEL ME CORRIGE TODO

Puta madre. Encima que me cagué mojando cambiando la goma de la camioneta bajo la lluvia, cuando llegué al ciber de la Mabel (se lo puso el ex dorima) la encontré parada con las manos en la cintura y cara de culo. Lo primero que pensé fue: “¿Qué cagada me mandé?”. Algunos hombres tenemos una cualidad y es que, cuando vemos quilombo en puerta de este tipo, en segundos hacemos un recuento de las posibles faltas que pudimos haber cometido. Es como en Matrix, mientras nosotros pensamos a mil, alrededor todo se mueve en cámara lenta. ¿Era alguna fecha en especial? ¿Tenía que pagar algo y me comí la guita? ¿Me enganchó mirándole el culo a otra mina? No, todo estaba en orden, cero olvidos, nada de trampa. ¿Qué había hecho, entonces? Por las dudas, me olvidé de que venía mojado hasta las bolas y, con mi mejor sonrisa de langa venido a menos, le dije tiernamente:
- ¿Por qué esa cara de ojete, corazón?
- Morales, sos un burro –me dijo, remarcando la r.
- Gracias, mamita –pero al instante dudé- Pará, ¿en que sentido lo decís? ¿Por lo que calzo?
Se oyeron risitas en el fondo del salón.
- No, más quisieras. Por lo bestia, pedazo de ignorante.
Eso dolió. Ella sabe que me esfuerzo, pero no acusé el golpe.
- Cuchame un cachito, gila. Vos te habrás recibido, pero yo tengo cuatro años de secundaria.
- ¿De dónde cuatro? –gritó algo desaforada- Si abandonaste en segundo año.
- Ah, claro. Pero ya lo había repetido dos veces.
- Dioooooooo, diooooooooo y re dioooooooooo -exclamó alzando los brazos.
Me encanta cuando dice así. A veces la hago engranar para escucharla decirlo.
- ¿Y a qué viene tanto quilombo con el estudio, doctora Toledo? –pregunté tomando la iniciativa.
Le jode mucho cuando le digo doctora, porque ella había empezado la facultad de Derecho y tuvo que abandonar al año, porque el padre se piró de la casa y tuvo que ponerse a laburar para mantener a su vieja y a su hermano. Después se arregló con el viejo, Don Atilio. Pero bueno, me estoy yendo por las ramas, como decía el tipo que hacía árboles genealógicos. La cuestión, que la Mabel entrecerró los ojos y me mandó esa mirada, que tanto conozco, donde me dice sin hablar: “La reputísima madre que te recontraparió”, pero prefirió contestarme:
- Pasa que estás escribiendo esa página y ponés "feisbuc", "gugle". ¡Es Facebook, Google!, no como ponés vos y está lleno de horrores ortográficos.
- ¿Y con eso? –pregunté entre asombrado y algo ofendido.
A todo esto, la concurrencia en el ciber estaba con toda su atención puesta en nuestro conflicto. Los que estaban chateando habían puesto en el MSN que estaban ausentes, o comiendo o que no los jodieran y los pibitos habían colocado en pausa al Counter.
- ¿Con eso? ¿Y todavía preguntás? ¿No te das cuenta qué lo leen los chicos? ¿Qué ejemplo les das? –dijo levantando el tono.
Creí sentir una mirada de reproche del piberío.
- Si la gente habla así.
- Noooo, vos hablás así, zopenco.
- ¿Zopenco? ¿Quién zopenco? Vos sos zopenco.
La turra me miró socarronamente y me dijo:
- No tenés idea que quiere decir zopenco, ¿no?.
- Ehhh, claro que sé, pero si quiero te lo digo y si no quiero, no.
- Es lo mismo. Pero te digo algo –dijo amenazadoramente-, sino te ponés las pilas, acá no venís más a escribir esa página.
- Y bueno, me iré a otro lado.
¡Para qué! Si hubiera estado treinta centímetros más cerca, la Mabel me embocaba, seguro.
- Mirá, pelotudo –me dijo apuntándome con el dedito índice- si yo te llego a ver en otro ciber, no me tocás más el pelo.
“Uhhhhhhhh”, se escuchó como un murmullo en el negocio. No podía dejar que me cagara tan a pedo. El gordito Maresca, en la primera máquina, me miraba ansioso, como confiando en que yo reaccionara y no se le cayera un ídolo.
- ¿Quién carajo te entiende? No querés que escriba acá, pero tampoco en otro lado –le grité envalentonado.
Maresca levantó tímidamente el pulgar, como apoyándome, pero evitando que lo viera la Mabel.
- Ok, hagamos algo –me dijo más calmada- Escribilo acá, pero yo te lo corrijo.
No era una mala transa. Pero algo tenía que decir yo:
- Ok, pero algunas expresiones quedan, ¿estamos?
La Mabel me miró de arriba abajo:
- Estamos.
Y dando media vuelta, se fue moviendo el culo como solo ella sabe. A los tres metros gira la cabeza y me dice:
- ¿Qué mirás?
- Nada, ¿Por? –le pregunté haciéndome el boludo.
- Ok, si lo querés, ganátelo –y me guiñó un ojo.
Dicho esto se fue a ordenar las golosinas en el kiosquito. Yo me quedé parado en la entrada, chorreando agua y siendo mirado con algo de desaprobación por la pendejada. Los miré fijo, como para meterles miedo y les dije:
- ¿Qué miran, zopencos?


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viernes, 31 de julio de 2009

SE LARGÓ

Salú.
Bueno, largamos. Ganamos las elecciones en el Clú "Paciencia y Saliva", en comicios transparentes. A pesar de denuncias de la contra (con el gordo buchón y cornudo de Balbuena a la cabeza), donde dicen que hubo fraude. ¡¡Ma’ qué fraude!! Los hicimos boleta, los hicimos. La cuestión es que el rioba nos eligió. Y acá estamos, para quedarnos. Asi que, a llorar a la sinagoga.
Voy a usar este blog para informar a los señores socios la marcha de la entidad y de paso para contar sobre los diferentes personajes (la fauna, como dice la Mabel, mi compañera, que es más estudiada que yo y me corrige todo) que componen esta "familia".

COMISIÓN DIRECTIVA
El Clú “Paciencia y Saliva” se honra en presentarles sus autoridades elegidas con el voto popular, barrial y familiero.
Presidente: Adenoz “Ade” Morales (servidor)
Secretario: Toribio “Mamasa” Benítez
Tesorero: Cándido “Cadena” Benítez (hermano del anterior)
Vocales:
José “Nono” Benítez (padre de las dos bestias citadas arriba)
Mabel “Turca” Toledo (mi jermu)
Ezequiel “Eze” Morales (mi sobrino y el que diseña la página)
Y hay un toco más, pero no me acuerdo ahora. Igual, los que cortamos el bacalao somos yo y los hermanos Benítez, los demás los pusimos para llenar la lista, sino no nos podíamos presentar.
Después les cuento de cada uno, porque tengo que ir a hacer un flete. Ah si, tengo una camioneta (La Poderosa) con la que hago laburitos, pero ahora está medio flojo. Por eso vamo a ver si en el Clú podemos rasguñar algo, no sé si me entienden.
Sevemo.


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